Ràdio Estel, la emisora evangelizadora

Por ANGY GALVÍN, MIQUEL VERA, SERGI DÍAZ y ANDREW HERNÁNDEZ | La historia de Ràdio Estel, que justo en estos meses cumple su duodécimo aniversario se escribe con el esfuerzo y la generosidad de los centenares de voluntarios, patrones y los miles de oyentes que la han hecho posible. Los orígenes de esta emisora se remontan a septiembre de 1986, cuando el Padre Joaquim M. Martínez Roura, delegado episcopal de los medios de comunicación social del Arzobispado de Barcelona, indicó al Doctor Narcís Jubany i Arnau, Cardenal-Arzobispo de Barcelona, que la Generalitat de Catalunya había comunicado la apertura del proceso de concesión de nuevas emisoras radiofónicas en FM.

Este podría ser el origen burocrático del proyecto, pero si echamos la vista atrás, hay que irse a Roma para conocer la concepción de la emisora. En un encuentro en la capital italiana, el Cardenal-Arzobispo de Milán, Carlo Maria Martini y el Cardenal Narcís Jubany hablaron de la emisora diocesana de Milán, Radio A, que había sido capaz de elevar las tradicionales emisoras parroquiales, de poca calidad y escasa audiencia, a la categoría de medios de masas, dirigidos principalmente a creyentes católicos.

Francesc Viñas, primer director de Ràdio Estel

Francesc Viñas, primer director de Ràdio Estel / ANGY GALVÍN

Aunque este es el inicio recogido por todas las crónicas y los libros de historia, el hijo del fundador de la emisora, Francesc Viñas, nos cuenta su teoría: “Durante una audiencia del Cardenal Narcís Jubany en Roma con el Papa Juan Pablo II el pontífice le preguntó al cardenal si su diócesis ya tenía una emisora cristiana, a lo que el Cardenal respondió que no, y se quedó pensativo. Al volver de la Santa Sede, comenzó a hablar con diferentes personas, entre ellas mi padre, y a negociar la puesta en marcha de la emisora ​​propuesta por el ahora Santo, el Papa Juan Pablo II”.

Con la intención de regular esta situación se estableció el 28 de noviembre de 1959 el Plan Nacional de Radiodifusión de la Iglesia que, de alguna forma, legalizaba las emisoras eclesiásticas y las sometía a un cierto control. La COPE, Cadena de Ondas Populares Eclesiásticas, nace el año 1965. Esta potente cadena nació con el decidido apoyo del régimen, que a través del Ministerio de Información y Turismo concedió a la cadena de la iglesia un total de 51 emisoras en la banda de AM, con las que llegaba a todo el territorio nacional.

En diferentes ocasiones el Doctor Gregorio Modrego, que fue un arzobispo de Barcelona desde 1943 hasta 1967, habló con Joan Viñas, uno de los fundadores de Ràdio Estel, sobre la oportunidad de promover una emisora diocesana en Barcelona. El dilema era si era más conveniente utilizar la buena predisposición de las emisoras comerciales, y sobre todo de Radio Nacional para transmitir el mensaje evangélico, que realizar grandes inversiones en montar una propia emisora. El debate entre poseer medios propios o participar en medios ajenos ha estado siempre en la Iglesia. Como plantea Norberto Alcover en Los medios de Comunicación Social: La Iglesia tendrá que encontrar su lugar en el universo de los media, aceptando las características de su juego y sabiendo que la posesión de grandes medios comporta un gran poder sociológico, que, una vez adquirido, es ridículo pretender negar”.

Ràdio Estel, la respuesta catalana a la poderosa COPE

La titularidad de la COPE correspondía y sigue correspondiendo a la poderosa Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social de la Conferencia Episcopal Española, que hoy en día pose entre otras; COPE, Cadena 100, Rock FM, MegaStar, 13tv y Popular TV. Aparte de la Conferencia Episcopal, también las diferentes diócesis son copropietarias junto a los jesuitas y dominicos de una de las cadenas de más audiencia en el momento.

A finales de los 80, la COPE es junto a RNE, la SER y Onda Cero la cadena radiofónica que paga unos sueldos astronómicos a sus estrellas y con los ingresos millonarios que recibe de la publicidad.

Desde Barcelona, se veía este éxito de la COPE con cierto recelo. El Cardenal Jubany consideraba que una emisora eclesial no debía entrar en el juego del poder político ni en el de interés mercantil; y en el caso que fuera una cadena de ámbito estatal, no le gustaba que las decisiones se tomaran únicamente en Madrid. En el 87, decidió que era el momento de tener una emisora diocesana y catalana, con un claro objetivo evangelizador y que difundiera por Catalunya el mensaje humanista y cristiano, y a poder ser, en Catalán.

Después de la presentación de la solicitud de concesión, Joan Viñas empezó a proyectar como podría ser esta emisora. Lo primero que se tenía que decidir era el nombre; era necesario un nombre que expresara el objetivo evangelizador y que fuera eufónico, pero que a la vez no fuera excesivamente litúrgico. Enseguida surgió el nombre de Radio Estel. Así como la estrella evangélica anuncia al mundo el nacimiento de Jesús, y es seguido por los Reyes Magos de Oriente, Estel iba a anunciar la palabra de diós a los fieles Catalanes.

Tal y como estaba previsto, se procedió a la remodelación del Patronato con la intención de incorporar laicos que pudieran obtener fondos económicos para financiar el proyecto, actualmente, el patronato de Ràdio Estel y Catalunya Cristiana, cuenta con el apoyo de empresarios como Joan Gaspar, de la cadena de hoteles HUSA y expresidente del FCB o el empresario editorial Pere Fábregas, propietario de Happy Books. Aunque en ese momento no se había establecido un presupuesto para la instalación de la emisora y su explotación, se proyectaba una emisora de tamaño reducido, que demandara pocos recursos y con mucho voluntariado para desarrollar sus actividades.

Paralelamente a los trámites administrativos se iban produciendo algunos cambios internos en el Patronado que no ayudaban a divisar un futuro fácil al proyecto de la emisora, lo que preocupaba bastante. A pesar de las dificultades, se seguía manifestando la fe en el proyecto y que se acabarían consiguiendo los recursos necesarios para hacer de Radio Estel un proyecto viable.

Del pensamiento a las ondas

Tal y como nos explica su hijo, Joan Viñas pensaba en Radio Estel como “Un radio-servicio diferente a la Radio Nacional de 1949, que integrase lo más genuino de lo que significaba una programación al servicio de las personas, sin la servidumbre económica de intereses lucrativos, y con una intención evangelizadora”. Como evangelizar es también humanizar, pensaba en tantas posibilidades que ofrece este medio de comunicación para transmitir los valores humanos que fundamentan la ética evangélica, promover la cultura y las culturas, y fomentar el dialogo: intergeneracional, entre culturas, entre ideologías, y además, radiarlo en catalán, siendo una de las pocas emisoras que lo hacía.

Viñas pensaba en las personas indiferentes al mensaje evangélico; “Que no tienen una comunicación habitual con la Iglesia a través de la liturgia, de la catequesis… y que escuchan la radio; y se preguntaba que radio hacía falta para anunciarles en Evangelio. También pensaba en los enfermos, en las personas solas, en la gente mayor, i en las diferentes formas de poder acompañarlos a través de un instrumento radiofónico, i transmitirles la esperanza cristiana, donde paradójicamente, incluso el dolor inevitable- asumido con amor- tiene sentido”.

 Joan Viñas i Bona / EL PUNT AVUI

Joan Viñas i Bona / EL PUNT AVUI

Joan Viñas también pensaba en los niños; cuantas posibilidades ofrece la radio para transmitir los valores humanos y cristianos a los más pequeños, a través de cuentos y otros programas de entretenimiento, que sean de su interés y motivo de diversión, en esta línea, uno de los programas más recordados de la emisora es el delicioso “Els contes de la fada Betaquica”, un espacio en el que se narraban cuentos populares con una gran riqueza musical, y leídos con gran delicadeza por actores radiofónicos. Además, pensaba que Radio Estel, sin llegar a ser una radio litúrgica, debía ser un instrumento al servicio de la liturgia, i evidentemente, tendría que retransmitir la eucaristía dominical, así como distintos actos litúrgicos, pensando sobre todo en los enfermos y la gente mayor. Y para las personas que se sientan Iglesia, la emisora podría ser instrumento al servicio de la formación y la catequesis.

La programación que permitía alcanzar estos objetivos fue tema de muchas conversaciones de Joan Viñas. En aquel contexto, siguiendo una reflexión de Mario Herreros, la radio ofrecía música, informaciones y otras formas de entretenimiento. En Radio Estel se pretendía crear un cojín sonoro, atractivo y agradable, la base del cual fuese música y mensajes. Se pensaba en una radio-formula de música de compañía alternada con el indicativo de la emisora o bien con una frase o un pensamiento que invite a la reflexión. A medida que se fuese consolidando una audiencia que permitiese incrementar el presupuesto, fruto de la obtención de ingresos publicitarios, se irían introduciendo servicios informativos y espacios radiofónicos de producción más compleja.

Un vía crucis técnico y burocrático

Finalmente llegó la anhelada concesión, en agosto de 1991. La situación era muy diferente a la que había motivado su solicitud. El Patronato hacía tiempo que no se convocaba y delante de la situación de incerteza por lo que concernía a la concesión, era prácticamente inoperante. Además, la Fundación no había conseguido reunir un capital que permitiese afrontar el inicio de las actividades. Parecía que la concesión no llegaba en el momento más oportuno.

En Europa existían en ese momento varias emisoras creadas por los obispados en la década de los 80, que respondían a los mismos planteamientos que se hacía Radio Estel, y de una forma parecida: Radio A de Milán inaugurada en 1977, de la cual surgió la idea de crear la emisora catalana; o Radio Cité de Ginebra. 

Aparte de los problemas económicos y conceptuales que complicaban el inicio de las emisiones, se produjo una cuestión técnica que complicó aún más el tema y provocó un aplazamiento en el inicio de las emisiones. La ordenanza municipal establecía que el único complejo habilitado para las antenas de emisión de radio y televisión es la llamada Torre de Comunicaciones de Collserola.

En la primavera de 1993, después de más de 5 años de gestiones, finalmente llegó la aprobación al cambio de características técnicas solicitadas. Se abría el plazo de 12 meses para iniciar las emisiones. Se nombró presidente a Mosén Jaume Aymar, en aquel momento delegado por los medios de comunicación social, el que impulsó la reactivación del proyecto.

A su vez, se renovaron muchos cargos del Patronato. Continuaban Joan Viñas, que era el vicepresidente, Pere Rovira, Josep Maria Aragonés y Marc Serer. Se incorporaron dos patrones que resultaron muy activos en la búsqueda de financiación, Joan Martí, empresario cofundador del grupo de enseñanza a distancia CEAC y Maria Figueras, que habían ayudado mucho al semanario Catalunya Cristiana, la publicación hermana de la emisora. Se incorporó también Ramón Fraxedas, periodista, el cual asumió la dirección de programas. Así nos explica Fraxedas su contratación como director de programas.

Una emisora innovadora con objetivos evangelizadores

El tiempo pasaba y hacía falta acelerar todos los asuntos necesarios para iniciar las emisiones, ya se tenían estudios (compartidos con Radio Salut, en la Calle Diagonal). En el mes de junio de 1994, Mosén Carrera y Mosén Jaume Aymar, propusieron a Francesc Viñas que se incorporase nuevamente al proyecto como director de Radio Estel, con el objetivo prioritario de catalizar todas las acciones iniciadas, gestionar los recursos, y consolidar y coordinar el equipo de la emisora que ya estaba bien estructurado; tarea que realizó durante un año.

El indicativo de la emisora y un mensaje de bienvenida sonaron por el éter, por primera vez, el 8 de julio de 1994, en periodo de pruebas. Un tiempo después comenzó la programación, la cual se fue desarrollando progresivamente, basada en una radio-formula con estilo propio, con un estilo de música de compañía agradable, de viejos éxitos y novedades; radio-formula que integra boletines informativos de Iglesia, de actualidad general, de servicios y cultura, comentarios de opinión sobre la actualidad general y eclesial, invitaciones a la plegaria, comentarios del Evangelio, etc. En el horario nocturno, se ofrecían programas convencionales: debates en torno al tema de la familia, formación religiosa, música especializada. El domingo, transmisión de la Eucaristía y otros programas específicos.

Equipo de Radio Estel cuando nació

Equipo de Radio Estel cuando nació / RÀDIO ESTEL

La financiación era el tema que más preocupaba. A pesar de que el presupuesto de explotación de la emisora era modesto- la nómina era reducida porque había un gran grupo de colaboradores voluntarios-, y que la audiencia iba creciendo, no se obtenían los recursos publicitarios previstos para cubrir el presupuesto.

La estrategia comercial también estaba pensada dentro del proyecto global de programación. Se optó por un sistema publicitario basado en patrocinios de micro espacios, situados antes y después de cada bloque informativo, coherente con la clara vocación del servicio de la emisora.

Joan Martí y Maria Figueres, con la colaboración también de Joan Viñas, trabajaron duro para encontrar patrocinadores, encender la Asociación de Amigos de Radio Estel, y encontrar socios fundadores que hicieses una aportación significativa con tal de reunir un capital fundacional, que permitiese financiar la emisora hasta que la publicidad y las aportaciones de los Amigos de Ràdio Estel cubriesen la parte más importante del presupuesto.

El primer año, también, hubo una colaboración decisiva de la delegación por los medios de comunicación del obispado. Mn. Francesc de P. Sala, responsable económico de la delegación, puso a disposición de la Fundación “Missatge Humà i Cristià” los recursos necesarios para afrontar la actividad de Radio Estel. Los años siguientes, el Obispado ha cubierto el déficit que se producía en cada ejercicio, la emisora también ha contado con ayudas de la Generalitat de Catalunya, que le han permitido, poco a poco, ir extendiendo su cobertura, hasta abarcar prácticamente la totalidad de Catalunya.

Actualidad, voluntad de seguir pese a las complicaciones

Equipo actual de Ràdio Estel / MIQUEL VERA

Equipo actual de Ràdio Estel / MIQUEL VERA

Según contaba Teresa Pou en una entrevista para La Vanguardia en el cumplimiento del quinto aniversario de la emisora, en el año 1999 contaba con 100.000 oyentes, unas cifras que han ido bajando poco a poco. Según el periodista Jordi Llisterri i Boix, la época dorada de la emisora fue poco después de su nacimiento: “El modelo de programación estaba pensado para llegar a la gente a la que no se llegaba de otra manera, se consiguió asociando una fórmula musical diferenciada con una identidad eclesial vinculada al ámbito social. Era la época en que en el estanco de la esquina tenían puesta Radio Estel y que te la podías encontrar sintonizada cuando cogías un taxi”. Según el redactor de Catalunya Religió, la emisora no era rentable económicamente, pero tampoco costaba mucho de mantener, y en cualquier caso era una herramienta evangelizadora de primer orden.

Llisterri también pone nombre y fecha al lento declive de la emisor: “El año 2000 con la caída en desgracia del obispo Carrera se produjo un relevo en la emisora forzado por un nuevo tándem eclesiástico formado por el padre Octavio Sánchez y la hermana Gemma Morató. Cuando los hacen plegar, primero a uno y luego al otro, con ocho años habían conseguido que la audiencia cayera a 2.000 oyentes”. Según el periodista especializado en religión, la emisora iba dando bandazos, pasando de una programación deportiva a otra excesivamente litúrgica de temporada en temporada.

Con este panorama llegó Mosén Jaume Aymar en 2008 al asumir la dirección de la emisora, reapareciendo después de su implicación en la etapa fundacional. Y el reto de rehacer una marca que se había hundido. Además, con una herencia económica muy complicada. Los trabajdores también han sufrido las conseciencias de la mala situación económica de la radio, pero agradecen la experiencia que les ha proporcionado este medio de comunicación que les ha formado como personas y profesionales. Así lo explican la locutora de El primer Cafè de Ràdio Estel, Mercè Raga y el becario Gerard Campos.

Actualmente la cadena cuenta con entre 10.000 y 15.000 oyentes diarios. Esta cifra, quizás puede parecer baja, pero no ha parado de crecer. En este contexto de recuperación se produjo también un ERE en todos los medios de la Fundación, que dejó a la calle a decenas de personas, y que implicó un importante esfuerzo de moderación salarial, tanto para los trabajadores de la emisora, como para los del semanario Catalunya Cristiana

Personajes que intervinieron en los origenes de Ràdio Estel:

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